Un viaje sonoro al planeta Georges Méliès. Entrevista con Mike Rivard

Por Óscar Tinoco y Dagoberto Espinoza

«El cine es una máquina de sueños». Esto es una obviedad que, desde un segundo punto de vista, ya no lo resulta tanto. Veamos. Si a alguien le preguntaran hace un siglo «¿qué es el cine?», seguramente diría que éste lo ayuda justamente a distraerse del mundo, salir de su vida aletargada por la cotidianidad, las presiones del trabajo, la vida. Eso es lo que hizo el cine de Georges Méliès (1861-1938) a inicios de un siglo que se puede describir como atroz en sus primeros años bélicos, epidémicos y cambiantes. La ingenuidad atribuida a la actividad soñante se tornaría pronto en alucinación y desazón. Pero siempre hay tiempo de regresar a la semilla. Así lo hizo Martin Scorsese en La invención de Hugo Cabret (2011) al recordarnos estas obviedades que a veces olvidamos.

En el filme, Mama Jeanne da en el clavo al señalarle a su esposo la importancia de la memoria: «Georges, has intentado olvidar el pasado por tanto tiempo. Y no te trajo más que infelicidad. Tal vez es tiempo de intentar y recordar.» En efecto, ¿qué seríamos sin nuestra peculiar capacidad de discriminar recuerdos o regresar a ellos reelaborándolos? La memoria nos sirve para reflexionar la Historia. Gracias al artefacto cinematográfico, Méliès posibilitó la forma de representar en imágenes muchos de los delirios de la ciencia ficción literaria. A él se le deben muchos de los efectos y estrategias usadas posteriormente en la cinematografía del siglo XX. Su influencia es tanta que a más de cien años, múltiples artistas continúan  recreando el cenit creativo del mago-director, Le Voyage dans la Lune. En el plano musical, no hay que rascar demasiado para hallar que la influencia mélesiana cala hondo: figuras pop como los Smashing Pumpkins («Tonight, Tonight») o Air (quienes le dedicaron un disco completo al filme aludido) hasta talentos avant garde como Bill Frisell rinden pleitesía a la imaginería del francés. Es tiempo de viajar nuevamente al planeta Georges Méliès.

Asistir a una proyección de esa hechura a menudo puede dejar al espectador con una sonrisa. Y es que, (también) solemos olvidar que la música es parte del engranaje que vuelve a la máquina cinematográfica un arte. En México se han dado buenos ejemplos de reinterpretaciones sonoras de filmes canónicos. Uno de los más recientes se dio en el marco del Bestia Festival, en donde John Zorn musicalizó un clásico y pionero del cine de terror: El gabinete del Dr. Caligari. El órgano monumental del Auditorio Nacional fue el instrumento idóneo para la construcción de una atmósfera ominosa que renovó el tono del filme. Ahora, el mismo Bestia y el Festival Aural, se reúnen para hacer posible que un puñado de músicos de primera línea den nueva vida al clásico de Méliès. Viaje a la Luna es el motivo de una cofradía hasta ahora inédita integrada por Lee Ranaldo (Sonic Youth), John Medeski (Medeski, Martin & Wood, Moonchild y un largo etcétera), Kenny Grohowsky (Abraxas) y Mike Rivard, en lo que se antoja como una de las experiencias sensibles obligatorias de este año que finaliza (la otra sin duda, fue el concierto de OOIOO dentro del Festival Aural). A propósito de este concierto que se realiza en el Auditorio Blackberry este 4 de diciembre, entrevistamos al bajista Mike Rivard.

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¿Cómo comenzó tu gusto por la música?

Antes de comenzar a tener alguna afición por el jazz, originalmente me interesé por el rock. Cuando tuve mi primera guitarra eléctrica en la infancia escuchaba a Frank Zappa, Black Sabbath y Led Zeppelin, pero cuando entré a estudiar a la preparatoria, un profesor de música me enseñó realmente a tocar a Miles Davies. Él tocaba en un grupo y fue una influencia muy importante en aquellos años.

Hay por lo menos una idea entre los jazzistas de superioridad musical. ¿Tú crees que el jazz sea el rey de todos los géneros?

No, de ninguna manera. No estoy de acuerdo con eso. Es como en todo, existe la buena y la mala música; también hay buen jazz y mal jazz, buenos músicos y malos músicos. Toda la música es diferente, pero no creo que el jazz sea superior a otros géneros. También hay muchas cosas sobresalientes en el rock, folk, pop o la música electrónica.

El jazz tiene que ver más con la energía,  la emoción y un poco, el virtuosismo del músico. Ahora observo que el jazz tiene incluso elementos de otros géneros, como del góspel, del soul o del pop. Cada vez más el jazz ha evolucionado en este sentido y se ha apropiado de estos elementos, como casi toda la música. Pero el sentido de la experimentación y de la espontaneidad sigue siendo algo característico en él…

Cuéntame un poco del concierto que veremos en México…

Vamos a musicalizar algunas películas silentes muy emblemáticas de George Méliès. Así que te podría decir que es básicamente el estreno mundial de este grupo tan particular, porque nunca antes habíamos dado este show juntos. Es algo que realmente hemos estado esperando desde que comenzamos a planear este proyecto por primera vez. He tocado anteriormente con John [Medeski] desde hace muchísimo tiempo, tenemos una muy buena conexión sobre el escenario. Y por otra parte, con Kenny [Grohowski], el baterista, tenemos apenas dos años tocando. Él también ha hecho este tipo de conciertos con John Zorn. Es como la primera vez que haremos algo así juntos y va a ser algo muy especial de descubrir. Compusimos algunos elementos de manera bastante espontanea, hay mucha improvisación ahí, así que va a ser mucho de sentir el momento arriba del escenario. ¿Suena emocionante verdad?

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Totalmente. ¿Cómo fue el proceso de improvisación o de composición de lo que veremos en el espectáculo del domingo?

Viendo las películas principalmente. Desde el primer momento en que nos reunimos, John trajo algunas ideas elementales, y sobre esa base nosotros comenzamos, de alguna forma, a componer, pero como te comentaba, mucho de lo que tocamos va sobre sentir el momento en el escenario, de la conexión emocional con las imágenes, de las reacciones del público, pero sobre todo de la energía de todos nosotros, de John, Lee, Kenny y la mía. Realmente la improvisación se desarrolla de cómo vayan avanzando todos estos elementos. Así es como funciona, no puede ser de otra forma.

¿Qué significado tiene para ti, hacer este tipo de musicalización de estas cintas tan importantes para la historia del cine?

Es algo realmente interesante lo que hemos preparado, porque de alguna forma, siento que hemos hecho una especie de colaboración con este cineasta que es tan importante, George Méliès. Él hizo estas películas que marcaron un punto de inflexión creativo hace muchísimos años, y tan sólo la idea de musicalizar estas cintas, que son casi como una cápsula del tiempo con más de 100 años de antigüedad, pues es emocionante, porque es inquietante hacer esto en pleno 2016 (risas). En la época en que este material fue filmado no existía el cine sonoro como tal, así que un poco lo que tratamos de hacer también, es pensar cómo el director hubiera concebido la música, no sé qué pensaría de esto si lo viera en vivo, pero es un experimento musical muy interesante, ponerle música a estas bellas imágenes…

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Por último, ¿cómo ha sido la relación de trabajo con estos grandes músicos? Uno pensaría que cuando se colabora con personas de este tamaño, los egos impiden un poco el trabajo.

Hasta ahora muy bien, de hecho nos conocemos desde hace tiempo, y cuando nos pusimos en contacto por mail porque queríamos armar esta colaboración, todos estábamos bastante emocionados con la idea de hacer algo así en vivo. Así que la idea de que falta tan poco para el concierto en México, y de que tocaremos por primera vez en un concierto con público, pues es realmente emocionante.

Cuando comenzamos a «ensamblar» las ideas, cada uno traía una especie de ideas brillantes y únicas. Lee es una persona muy maravillosa y talentosa, viene de Sonic Youth; Kenny hace unos acompañamientos increíbles, y John es uno de los más grandes tecladistas del mundo: es realmente un maestro en su instrumento. Así que no fue tan difícil lidiar con lo que dices, para nosotros comenzar el concepto de esta banda es interesante, y ahora que comenzaremos con los conciertos será un poco de ver cómo funciona. Pero todos fuimos bastantes abiertos a la hora de escuchar las ideas y propuestas de cada uno. No existe el ego como tal, cada uno es bastante respetuoso y amable, va a ser interesante cómo avance el proyecto en un futuro.

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