Un planeta llamado µ-Ziq: Mike Paradinas y el arte de revolucionar los sonidos electrónicos

Por Adrián Ávila / @nicolaiwebster

Es curioso cómo los seudónimos de algunos artistas terminan por convertirse en la marca referencial de un estilo. No es casual que muchas veces cuando escuchamos alguna banda nueva terminemos por asociarla con trabajos previos de otras ya legendarias. Pero a veces por este tipo de cosas nos olvidamos de quién está detrás del nombre y que los grandes de la escena artística no nacieron de la nada.

µ-Ziq (Mike Paradinas) es un claro ejemplo de ello. El artista británico impulsó, junto con Aphex Twin (Richard P. James), el llamado Intelligent dance music (IDM) durante los años 90 definiendo nuevos patrones de creación musical. Géneros como la música electrónica, el ambient, el drum and bass, el techno y el breakbeat, entre otros, fueron puestos al borde de la experimentación para crear el sonido que influyó a las generaciones posteriores.

Sin embargo µ-Ziq es meramente el seudónimo de un individuo más grande, Mike Paradinas. Antes de llegar a ser µ-Ziq, el músico británico incursionó en el mundo musical durante los años 80 participando como tecladista en diferentes bandas. Influido por The Human League y Heaven 17, se dedicó más tarde al trabajo individual y a la producción bajo su propio sello en 1995: Planet Mu. Paradinas fue recolectando los sonidos que le llevarían a convertirse en un precursor de la música electrónica a finales de los 90.

Tango N’ Vecif (1993) fue el primer álbum de Paradinas como µ-Ziq, sin embargo no es el más emblemático porque apenas comienza a incursionar en lo experimental, pero sin atreverse a realmente modificar lo ya escuchado. Basta con oír «lesope» o «Tango N’ Vecif» para encontrar una fórmula común a los trabajos de Eno.

Por ello comenzaba comentando la curiosidad de los seudónimos y su asociación. Para muchos el primer disco de Radiohead, por ejemplo, no tiene nada que ver con el RADIOHEAD que para ellos es el importante. Muchos rechazan álbumes de U2 posteriores al Zooropa (1993) como si fueran versiones apócrifas o el Quijote de Avellaneda. Pues a pesar de que los primeros álbumes de µ-Ziq, que no son para nada malos, pueden mostrar el progreso del artista, sus primeras experimentaciones y sus impulsos artísticos, no es hasta Lunatic Harness (1997) que µ-Ziq se vuelve µ-Ziq.

Con escuchar «Secret Stair pt.1» se pueden notar las influencias que lo acompañaron durante los años ochenta y principios de los noventa, pero apropiads y reinterpretads, ya no simplemente como una fórmula sino una base muy invisible. Uno puede escuchar, por ejemplo, «The things dreams are made of» de The Human League y darse cuenta de la influencia directa en la composición de µ-Ziq, pero a su vez encontrar la maestría del artista británico al llevar al extremo esta base de construcción musical.

Es cierto que no hay nada nuevo bajo el sol, pero los artistas tienen la capacidad de convertir lo cotidiano en algo extraordinario. µ-Ziq ha dedicado su carrera a ello. Con su último álbum RY30 Trax (2016) se presentará este año en la más reciente edición del festival Mutek MX, a celebrarse del 19 al 23 de octubre en la Ciudad de México. Sin duda una presentación que nos demostrará cómo se hace música, no sólo con sonidos, sino con el recopilado de una trayectoria.