Holly Herndon y los recursos emotivos de nuestro tiempo

Por Adrián Ávila / @nicolaiwebster

Mientras que a finales del siglo XIX Nietzsche observó el crepúsculo de los ídolos, los deconstructivistas desmantelaron los conceptos sobre los que se erigía la sociedad occidental en el XX y pareciera que sólo ha quedado un terreno yermo donde ya nada pueda crecer. Pero como dice Manuel Asensi, «la deconstrucción es un modo de resistencia política ante cualquier forma de fascismo». Entonces todo no parece tan desolado, pues estamos ante el privilegio de repensar los modelos tradicionales de forma crítica, ya sea en la literatura, en las artes plásticas, en la cocina e incluso en la música como lo hace Holly Herndon.

Holly Herndon (Tennessee, 1980) conoce el arte de la música revalorando sus cualidades en nuestro siglo. La compositora de Johnson City comentó alguna vez para el periódico The Guardian que para ella el instrumento con mayor expresión emotiva es su laptop. Y claro, cualquier músico de cámara quedaría infartado ante tal afirmación, pero para Herdon su computadora está asociada a muchas emociones: la utiliza para hablar por Skype, mandar mensajes de correo, mantener contacto con sus relativos, etc.

No es casual que por ello, su música busca transmitir todas las emociones capaces de ser producidas por un medio como lo es una laptop. En su último disco Platform (2015), que desde el título nos plantea algo relativo a un instrumento de interacción, encontramos estos detalles desde el primer sencillo. «Chorus» cuenta con una base rítmica basada en el tecno, pero está llena de interferencias, de sonidos, bruscos, voces y elementos que parecen no pertenecer a ella.

Holly

Lo experimental se vuelve una armonía de disonancias. Holly Herndon sabe experimentar sin perder el ritmo, utiliza su voz como un instrumento más dentro de su producción y sirve para contraponer la falta de naturaleza en la música electrónica. El instrumento primario del hombre es la voz, mientras que la computadora se ha vuelto de las últimas prótesis de su creatividad.

Herndon nos habla de emociones interrumpidas, de la velocidad con que estas fluyen a través del ciberespacio y nosotros mismos. Esto se puede apreciar mucho en la pieza «Breathe» de su álbum debut Movement (2012), en la cual los sonidos de la respiración se entremezclan con las frecuencias electrónicas despersonalizando a ambos para generar una nueva forma de expresar algo acorde a nuestros tiempos. En la entrevista con The Guardian afirma que le parece anticuado expresar un rompimiento por Skype a través de un piano.

Holly_Herndon_featured1

Diferentes formas de expresar la tristeza se han dado a lo largo de los años, desde una delicada pero grave pieza de Beethoven, unos acordes mínimos en Satie, una canción de dos acordes en el blues, una pieza de synth-pop, un grito de grunge o incluso un punk emo, todos tenemos maneras de desahogar la melancolía. De cierto modo, todas estas formas terminan por convertirse en modelos repetitivos, y por ello el trabajo de Herndon resalta, pues sus piezas parecen establecer un modelo nuevo, pero difícil de imitar. Es tan experimental que la única forma de copiarlo es reinventándolo quizás.

Podemos concluir todo esto porque tenemos el contexto de la obra. Todo cobra más sentido cuando lo relacionamos con las emociones, las declaraciones de la autora, su forma de ver la música, pero aun así prevalece porque su obra está entre lo conceptual y lo popular. No es casual que su base principal sea el tecno, pues es un género reconocible, agradable al oído y al final resulta un gancho para atraer al escucha casual hacia un mundo de emociones más profundas.

Holly Herndon se presentará en la más reciente edición de Mutek MX, que se celebra del 19 al 23 de octubre de 2016.