Nas, el pilar olvidado de la vieja escuela del hip-hop

Por Adrián Ávila / @nicolaiwebster

Nasir bin Olu Dara Jones (Brooklyn, 1973), mejor conocido como Nas, fue el último de los raperos de la vieja escuela que agregó algo al hip-hop, un equilibrio entre el desarrollo inteligente de las letras, la música como deleite para el oído y la brutalidad de evidenciar los problemas de las minorías en los Estados Unidos.

Después de haber vivido una evolución del género desde las primeras presentaciones de Afrika Bambata, las rimas de Kurtis Blow, el mainstream instalado por Run—D.M.C., la protesta callejera de N.W.A., la voz poética de 2pac y el rap gangsta de Notorious B.I.G., Nas surgió con un álbum debut que siguió mucho de sus predecesores, Illmatic (1994), que ganó disco platino y es considerado como de los álbumes más influyentes del género.

Aunque tiene 11 álbumes de estudio, y ha alcanzado el primer lugar en las listas de EEUU, el mayor referente del rapero de Queens es Illmatic por todo lo que dijo y enseñó. Basta escuchar una de sus canciones para darse cuenta de ello. Alicia Keys y Jay-Z pueden hacer un homenaje a la ciudad de Nueva York, donde los sueños se llevan a cabo, mientras Nas, en 1994 decía en «N.Y. State of Mind», “I never sleep, cause sleep is the cousin of death, beyond the walls of intelligence, life is defined, I think of crime when I’m in a New York state of mind”.

El hip hop siempre se ha levantado para denunciar los mitos que genera la música popular. Nas fue importante para Nueva York junto a Wu Tang Clan, Run—D.M.C. y otros neoyorquinos porque demostró a su manera el desencanto del sueño americano. Ahora las cosas no han cambiado mucho, ejemplo de ello es Kendrick Lamar que sigue rimando para denunciar el abuso de poder policiaco en Los Ángeles y otras cuestiones existenciales.

Algo que también se percibe en los versos de Nas es su manera cruda de abordar los temas. Cuando Run—D.M.C. quería advertir sobre el consumo de las drogas en «Pause», recurría a simplemente mencionar que el abuso podría volar tu cabeza, pero para el rapero de Queens, la vida es más compleja y el acto de utilizar estupefacientes está relacionado con el hastío hacia la vida. El estribillo de «Life’s a bitch» nos repite “Life’s a bitch and then you die / that’s why we get high / cause you never know when you’re gonna go”.

Escuchar a Nas recuerda a las letras de Vince Staples, pero con la producción musical de Kanye West. No es difícil escuchar a Kendrick Lamar y descubrir una influencia directa con el rapero de la Costa Este. Por ello causa un poco de conflicto que Nas sea de los raperos más famosos, pero más olvidados en la comunidad nacional. Por ello considero importante retomarlo para observar el pilar que concluyó la vieja escuela del hip-hop.

Nas se presenta este 9 de abril en el marco del Festival Ceremonia, a realizarse en el Foro Pegaso.

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