Thundercat o el fantasma detrás de la música contemporánea

Por Adrián Ávila / @nicolaiwebster

Toda creación es un conjunto de elementos predispuestos de cierto modo para lograr un objetivo final. Es fácil identificar una obra de Francis Bacon, de tal modo que podríamos localizar un personaje pintado por él dentro de una obra del Bosco si prestamos atención. Estas colaboraciones suenan imposibles, porque muchos estilos desentonarían al intentar complementarlos con otros, sin embargo, hay algunos que trascienden más allá de su origen.

Stephen Bruner, también conocido como Thundercat, es ejemplo de ello. El bajista, productor y cantante de Los Angeles, California, ha demostrado a lo largo de su carrera, cómo su estilo parece haber nacido para imprimir un sonido grave, pero delicado en la colaboración con muchos músicos que son representantes de la escena contemporánea. Así mismo ha sido de los encargados de revivir el jazz en las construcciones armónicas de la escena contemporánea, basta escuchar el inicio del considerado mejor álbum del 2015, To Pimp a Butterfly de Kendrick Lamar.

Y sí, tal vez todos conocen a Kendrick Lamar, a Flying Lotus, a Suicidal Tendences, a Erykah Badu e incluso a Kimbra, pero detrás de todos ellos, por mencionar algunos, el bajista californiano ha estado allí colaborando para complementar el trabajo de todos los colaboradores. Son ejemplos el último álbum de Kendrick, untitled unmastered (2016), You’re dead! de Flylo y los tres álbumes de Suicidal.

Basta escuchar los álbumes de solista de Thundercat y volver a escuchar los lugares donde participó para identificar el sonido de su bajo e influencia. Lo cual resulta extraño porque Stephen Bruner encuentra la manera de que no parezca tedioso escuchar su estilo una y otra vez, tanto desde su lado solista como partícipe de las construcciones armónicas de otros músicos. Es fácil de identificar, pero no resulta tedioso, al contrario, la sensualidad marcada por los compases incita a querer escuchar más.

No es como Brian Eno que podía explotar uno y mil géneros para diferentes propósitos de su carrera. Thundercat reconoce sus capacidades musicales y las explota de formas que resulte nuevo cada vez. En esto influye la colaboración, porque a pesar de que muchas bandas mencionadas están emparentadas en algún género, tienen estilos completamente diferentes, con lo que, el sonido del bajista se enfoca de diferentes formas.

Sin embargo la carrera como solista tampoco le pide nada a las colaboraciones. Quizá por ello Thundercat tarda más en sacar un álbum de solista, pues debe experimentar y ofrecer algo distinto en cada track, mantener al público interesado en seguir escuchando el mismo estilo, pero con narrativas diferentes, por decirlo de un modo. Es como el estilo de Raymond Carver, no resulta tedioso, pero aunque se ve en cada uno de sus cuentos, no siempre es la misma historia.

El año pasado, Thundercat nos ofreció su tercer disco, o mini álbum como solista, The Beyond/Where the Giants Roam y es muestra de lo que hablo. 17 minutos, seis tracks, pero nada le sobra, ni le falta. Su duración es muestra de la inteligencia del músico californiano por no hacer algo de más, sino depurar hasta lo esencial y ofrecer un momento de música agradable. Lo interesante será verlo en la próxima edición del Festival Ceremonia, a realizarse el 9 de abril, en Thundercat donde se presentará para demostrar el talento del fantasma detrás de tantos proyectos.

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