Fragmento: Jabalíes, de José Luis Rico

EXTERIOR. DÍA. CARRETERA DEMACRADA DEL NORTE

DE MÉXICO. EL VAQUERO EXPONE SU PORFÍA

Y HABLA DE TÚ A TÚ CON EL ZANATE. 

 

                                              [El Vaquero afirma que su casa es como un pájaro.
Lo cual es imposible. Estrictamente no funciona.
Los muros no asemejan plumajes voladizos en el
norte. Las patas son ajenas a castillos y sacos de
cemento. Un pájaro no puede referir el funda-
mento que es la casa.]

La casa voló de la cabeza,

se arrancó porque un tambo de basura

rodó prensando el polvo entero,

el nopal y la llanura.

 

La casa voló de la cabeza,

dejó su trapo, su cobija, el bronce

de creaturas en el suelo,

dejó respuestas, crimen, cráteres,

a todas las preguntas el cayado

y se fue de mojarra al otro lado

Alas de todo lo visible y el paisaje

que a través de los cristales aleteaban aire duro:

el pico fue la cuarteadura de ventanas, el pasillo

a cántaros fue brea con cuarenta

grados de sudor sobre un ladrillo.

 

La frente era el desierto, el jabalí

de metralla rodó sobre una liebre,

quemó este suelo magrebí.

Una aldea floreciente abría disparos en la almohada, el

perno,

el torno. Se abría un camino de lo austral.

Zanate, avísame de minas

en la noria, escóndete

en las garras de un desarmador.

Título: Jabalíes. José Luis Rico. Fondo Editorial Tierra Adentro. 82 páginas, 2015. 

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