Irvine Welsh intenta descifrar el Miami way of life

Por Guadalupe Gómez Rosas

Hay un estilo en Irvine Welsh (Escocia, 1958) que nada tiene que ver con las mediocridades. Decidió escupir en Miami y lo hizo con ardor. Empezó con una llama, después vino el fuego.

Hay una nueva usanza que consiste en leer a los escritores estadounidenses que penetran los territorios y la simulación de su patria, pero pocos extranjeros se han internado en el sueño americano para excretar en él.

La nueva entrega de Welsh parte de un hecho: Miami se ha convertido en el nuevo distrito de las ilusiones personales. Ciudad lista para abrir extremidades y alimentarse de fitness, artistas, bikinis, fiestas, pieles curtidas y espectáculo.

La vida sexual de las gemelas siamesas es la historia del Miami tras bambalinas, es la historia de la adicción. No hay heroína, Edimburgo, ni fiestas de acid house. Hay un Welsh carnívoro y enérgico que consigue extraer los intestinos de la sociedad estadounidense.

En la médula de la novela hay dos mujeres que ni por error estarían en el mismo cuadrante de Miami. La Ley de Cargas se deleita con estos personajes que se convertirán en una ecuación de necesidad.

Lena Sorenson, una acomodada e intelectual obesa, se introduce en la vida de la entrenadora Lucy Brennan. Su interrupción es sagaz, una contingencia. Cuando Sorenson graba a Brennan desarmando a un hombre, la instructora personal se vuelve un hito, la próxima it girl del ejercicio… pero 15 minutos de fama no serán suficientes.

Lucy es un recipiente escultural, una adicta al ejercicio, atrabancada y monológica. Hay violencia en sus líneas y tirria en las neuronas que la controlan. En la otra esquina está Lena y sus dos pecados: ser artista y excesivamente obesa. Actitudes que la hacen el blanco de las burlas de cualquiera, pero también contenedora del odio de Brennan. De nada servirá que sus pensamientos se arrojen más complejos y simultáneamente tiernos.

El extraño contacto entre ambas exteriorizará el verdadero Miami way of life, porque las búsquedas desesperadas requieren acciones de gran amplitud, en donde los dildos, el sadomasoquismo y la presión social develarán al ficticio y someramente estúpido sector que llaman «hogar».

Welsh reloaded

Hundir los pulgares en carne abierta no es cosa de todos los días. Sin embargo, para Welsh las estructuras y los retos funcionan de otra manera. Ser residente y crítico de la «ciudad del sol» puede resultar en una batalla de alter egos, pero para el escritor de Trainspotting es simplemente lo que se tiene que hacer.

Las obsesiones, la triste lucha contra el tiempo y las farsas en los medios de comunicación son los órganos que se segmentan bajo el yugo del rockstar de la literatura escocesa.

Fiel a su carácter, el escritor obrero se apropió de la jerga y la desplegó para que el lector no olvide que él está en la vorágine.

Pero primero quiero atarte a la cama, zorrita gorda, con la sábana de goma puesta, y hacerte cosquillas hasta que te mees.

Para ir al inframundo de la «ciudad del sol» se requiere hablar de toda la superficie y los intricados que la mantienen latente, sin importar que tan rimbombante, pesada, coqueta o exigua pueda ser. Welsh así lo identificó en sus palabras, en las que no sólo hay fluidos y agobio, sino el retrato de la premura que significa existir.

En sus más de 300 páginas, el escocés se lanzó a la tecnología replicando estructuras de emails. Construyó ejercicios de reflexión que se antojan epistolares, referencias actuales a PJ Harvey, Pink y Motörhead.

Parecería que el lector debe esperar el mismo torrente de información que caracteriza a otros escritos de Welsh; sin embargo, las sorpresas no paran. A un costado de su acelerada prosa, el autor rompe su propio paradigma y expresa, con gracia y detalle, una narrativa elegante, casi metaliteraria.

La vida sexual de las gemelas siamesas no es una entrega común, ni una secuela de las novelas más famosas del fanático del Hibs, sino una nueva forma de amor, de ese que le gusta al autor: «amor a la sordidez en estado puro y sin adulterar».

La vida sexual de las gemelas siamesas. Irvine Welsh. Título original: The sex lives of siamese twins. Traducción: Federico Corriente. 2015. Anagrama. 392 páginas.

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