El cuerpo secreto de Mariana Torres

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Por Yesenia Torres

Aunque no lo reconoce abiertamente, Mariana Torres (Angra dos Reis, 1981) dedicó varios años de su vida a escribir cuentos que remiten a su niñez. En la charla va concediendo ciertas inferencias que se le hacen e incluso comenta a quien le acompaña en su viaje a México, «me está preguntando sobre mi infancia». Su acompañante le lanza una mirada de complicidad. Ella no responde al gesto y regresa con su interlocutor.

Días antes de partir a la Feria Internacional del Libro 2015 en Guadalajara, los profesores de la Escuela de Escritores, Javier Sagarna y Mariana Torres, impartieron un taller de relato breve dentro el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia en la colonia Condesa del D.F. Los escritores han dejado dos ideas claras. La primera: el talento no siempre es nato, también se aprende. La segunda, para el arte de escribir se necesitan tres cualidades: técnica, creatividad y sensibilidad.

El cuerpo secreto (Páginas de Espuma, 2015) es el primer libro de cuentos de Mariana Torres. Perturbador, inquietante y transparente. Son 34 relatos breves de estructura veloz, que a través de la voz doliente de niños, desnudan el gusto surrealista de la escritora brasileña. Sin dejar al descubierto por completo la sensibilidad de la misma, permiten que el lector infiera la autobiografía que esconden.

«La niña le causa pena a la gente, la niña nunca quiso darle pena a nadie, no hay sentimiento que más odie en el mundo que la pena. Para no dar pena, nunca se queja».

– El corsé y la niña.

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Torres visita México por primera vez. El cambio de horario ha afectado sus horas de sueño y su energía habitual. Mariana es delgada, pequeña y no come picante. Delicada. Pese a ello su cabello rebelde refleja un lado aventurero y de poco apego a la figura estética convencional, la cual no resulta necesaria a la vista.

Los escamoles no le apetecen. Imagina ojos en cada uno de ellos y asegura que los insectos le son más útiles para escribir historias que para alimentarse. Destellos de creatividad que sus cuentos dejan en claro en cada anécdota con tintes que intentan alejarse de una realidad común. Asegura que nunca ha dejado de ser niña.

Los niños de su libro son un recuerdo. A través de la metáfora, recorre las más de 10 ciudades en las que ha vivido y algunas de sus ausentes memorias. La portada de El cuerpo secreto, ahora no tan secreto, es una niña colgada de un árbol, una relación yuxtapuesta entre la inocencia y fuerza que puede llegar a tener una mente virgen como la de un niño.

«Lo que sí sabemos, o queremos creer, es que el árbol no pretendía hacerle ningún daño, que ese árbol monstruo —como lo llamo a solas cuando me miro al espejo, aún avergonzada por lo que hicimos— le amaba. De alguna forma, Óscar y el árbol monstruo eran una sola cosa, eran parte».

-Árbol monstruo niño árbol.

«Árbol monstruo niño árbol» es quizá el relato más significativo del libro. Un niño, sin explicación alguna, comienza a florecer desde el interior. Mariana comenta que su madre le decía que si se tragaba las semillas, un árbol crecería dentro de su cuerpo. Es hija única.

La sensibilidad es algo que parece nato en ella. Se le percibe sosegada ante cualquier circunstancia pero perceptiva ante cada una de ellas. Prefiere no hablar de política. La voracidad de la democracia no es algo que combine con su escritura. Su familia argentina es peronista y su postura política no sería la misma que la de los suyos si aún viviera ahí. Un silencio incita al cambio de tema.

Mariana escribe porque recuerda. Ella es visual. La mayoría de sus relatos son traducibles a imágenes. La estructura de su talento es elegante: Principio y final. Principio sin final. Final sin principio.

Escribe desde que tiene memoria y El cuerpo secreto es un trabajo que resguarda 20 años de su vida. Los cuentos que han sobrevivido al libro son los que siguen provocando algo en ella. Suprimió los que caducaron. Compaginó ello con un estilo que le adecuara a la editorial que le publica y concretó después de mucho tiempo su primera obra.

El artista ve lo que otros no y aprende a percibir lo que otros sienten. Mariana Torres es la antagonista del discurso con el que se presentó. Con el don de la sensibilidad, escribe relatos que sólo se materializan en un cuadro, en la pantalla o en los sueños. La escritora poliglota nació con el talento y lo desarrolló leyendo la vida.

Le gusta México.

El cuerpo secreto deja una pregunta en el aire: ¿En qué momento dejamos de ser niños? Tal vez la respuesta sea la metáfora que encierra su portada.

«El niño pálido nació con una piedra en lugar de un corazón. La tiene dentro del pecho, palpita infatigable. Es una piedra antigua, pesada. Al igual que tantos otros mecanismos del cuerpo –de funcionamientos misteriosos por desconocidos–, la piedra corazón palpitó como cualquier otro corazón durante la vida del niño».

-Los niños rotos.

El cuerpo secreto. Mariana Torres. Páginas de Espuma. Madrid. 2015. 136 páginas.

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