El deshielo de Marlen Khutsiev, voz de la generación rusa de la post-guerra

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Por Óscar Tinoco

Marlen Khutsiev (Tiflis, 1925) despertó una mañana de 1937 en su natal Georgia y se enteró que su padre no estaba. Su madrastra le dijo que se había marchado a un viaje de negocios. «¿Qué tipo de viaje?» —le preguntó. Después de un rato, comprendió el sentido de sus palabras. Su padre había muerto, había sido víctima de un fusilamiento masivo que ordenó Stalin contra los detractores del régimen. La imagen de su padre regresaba a sus sueños. En una de esas visiones se reunía con él en una parada de autobús. Ahí podía despedirle, abrazarle y decirle que le amaba por última vez.

Al director de cine le arrebataron a su padre en plena adolescencia. Tal vez uno de los dictadores más tiránicos que el mundo jamás ha visto y esa vivencia marcó para siempre su cinematografía.

Marlen, cuyo nombre proviene de la unión de Marx y Lenin, lleva la huella del idealismo y la rebeldía desde nacimiento. Su cine considerado como autobiográfico es resultado de diversos factores que influyeron en la Unión Soviética tras la muerte de Stalin en 1952.

El proceso de desestalinización es nombrado por historiadores como el «El deshielo de Jrushchov» (Khrushchev Thaw), periodo de relajación que tuvo la URSS tras la represión política, censura y condenación de miles de presos de guerra y detractores a los campos Gulag, durante la dictadura que duró casi 12 años.

Al llegar al poder, Nikita Jrushchov liberó a los prisioneros de las cárceles de Siberia, promovió la paz con las potencias occidentales y garantizó la libertad de expresión que hasta ese entonces apenas daba sus primeros pasos. Pero como todo proceso de apertura, aunque se podía hablar de casi todo, seguía siendo inaceptable criticar al gobierno.

La transformación era un proceso irreversible en la sociedad. Tan pronto como el país abrió sus puertas, algunos festivales culturales, libros, música, películas de autores extranjeros y modas llegaron a la Unión Soviética. Esto desencadenó un cambio de mentalidad en miles de artistas que conocieron algo fuera del socialismo por primera vez.

El originario de Tiflis, Georgia, se embarcó en su carrera como cineasta a los 19 años como asistente de dirección en un estudio de su ciudad natal. Un año después comenzaría en Moscú sus estudios formales en la Universidad Panrusa Guerásimov de Cinematografía (VGIK).

Spring on Zarechnaya Street
Spring on Zarechnaya Street. Foto: Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2015

Khutsiev lanzó en 1956 su primera película, Spring on Zarechnaya Street (Primavera en la calle Zarechnay), en colaboración con el director ucraniano Feliks Mironer, misma que se convirtió posteriormente en un hito de la nueva ola de cine soviético.

Su opera prima abordaba la historia de amor entre Tanya, una profesora de literatura y Sasha, un fogonero arrogante. El melodrama convertido ahora en un clásico del deshielo de Jrushchov no sólo fue el debut de Khutsiev, sino que marcó un éxito sin precedentes en esa época, logrando una taquilla histórica de 30 millones de espectadores.

En 1958 el cineasta realizó su primera película en solitario, Dva Fyodora (Two Fyodors), protagonizada por el primer actor Vasili Shukshin. Esta cinta se contextualizaría en la época que vivió la URSS después de la Segunda Guerra Mundial. En ella, dos hombres comparten el mismo nombre: Fyodor. Un soldado veterano y otro mucho más joven, huérfano y gran admirador de su homónimo mayor.

La amistad que se desencadena en ellos tiene un fuerte vínculo paterno, pero su relación se pone en duda tras la aparición de Natasha y su atracción al Fyodor mayor. La película no sólo abunda en las heridas del pasado del propio cineasta, sino que habla también de la reconstrucción como colectivo que tuvo que enfrentar la generación post-guerra en la Unión Soviética.

En palabras del director, su película fue «un poema acerca de la guerra. El problema es que yo no peleé. Era un chico enfermizo, así que fui baja en el servicio militar porque lucía todavía muy pequeño. Me sentí como en deuda con el país, siempre he querido pagar lo que no hice de adolescente desde entonces».

I Am 20
I Am Twenty. Foto: Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2015

Pero no fue hasta su tercer film, Illyich’s Gate (1964), que Marlen Khutsiev alcanzó reconocimiento internacional. Aclamada por la crítica,  la cinta recibió años después el sobrenombre de «el Macizo Central del cine del Deshielo». Mote propuesto por el crítico de cine Olaf Möller.

El filme fue galardonado en el Festival Internacional de Cine de Venecia con el Premio del Jurado en 1965. También provocó el malestar del gobierno de Kruschev y eso le obligó a Marlen a cortar varias secuencias de la cinta. Tuvo que cambiar el nombre a I Am Twenty y presentar una versión más corta para estrenar en salas rusas. La copia original de tres horas sin cortes se estrenaría hasta 1989, dos años antes de la desintegración de la URSS.

I Am Twenty es hasta ahora notable por sus movimientos de cámara, que potencian el dramatismo en la historia, y por la implementación de cámaras portátiles. Algunos directores como Andrei Tarkovsky y Andrei Konchalovsky tuvieron breves apariciones durante la película.

El film que presenta al Moscú de los años sesenta, sigue a tres amigos: Sergei, Slava y Nikolai, quienes perdieron a sus padres durante la guerra. Los jóvenes intentan, sin mucho éxito, encontrar su lugar en la sociedad. Ésta es sin duda una de las cintas que evocan la infancia del propio director, quien comentó en una reciente entrevista en el Festival Internacional de Cine de Locarno, «I Am twenty (Ilyich’s gate), es por supuesto, un retrato profundamente personal. Incluso yo solía decir que los tres personajes principales eran todos yo. Uno de ellos representaba mi agitación interior y mis preocupaciones, el segundo pasaba por mi situación familiar de aquel entonces, y finalmente el tercero era la persona a la que aspiraba ser».

La búsqueda del padre perdido es una de las constantes en la obra del director. La escena final de I Am Twenty es la recreación de los sueños de Marlen, el encuentro final entre el hijo y el padre asesinado en combate. El estilo retrospectivo en su cine muestra el trauma que sufrieron millones de huérfanos después de la Gran Guerra.

La experimentación con los movimientos de cámara como punto clave de las ideas de los personajes, y el recurso de la voz en off son estilos de la nouvelle vague francesa y el neorrealismo italiano. Lejos de seguir el estilo nacionalista que predominó en la era de Stalin, su filmografía llegó para darle voz a los que no la tenían. Su propósito fue evidenciar el crudo conflicto social que enfrentaba la juventud.

Khutsiev, que en 2001 fue condecorado por el presidente ruso Vladimir Putin con la medalla de servicio a la patria, cumplió el pasado 4 de octubre 90 años. Ciertamente es uno de los cineastas que le habló a las masas acerca de la melancolía que marcó a los soviéticos. Sus películas marcaron a toda una generación, por lo que hoy resulta trascendental conocer su filmografía para dimensionar los estragos ocasionados por el poder y la barbarie humana.

Президент РФ Владимир Путин вручил в Кремле государственные награды 47 гражданам РФ
Vladimir Putin y Marlen Khutsiev

FICUNAM 2016 presentará una retrospectiva de Marlen Khutsiev.

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July Rain. Foto: Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2015

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