Girl Walks Home Alone at Night: una burka chupasangre te vigila a medianoche

Por Gonzalo Lira

La iraní A Girl Walks Home Alone at Night muestra un esfuerzo importante en cine de género hecho por un país con una filmografía casi ausente de ejemplos similares. Dirigida con elegancia y coolness por Ana Lily Amirpour en su primer largometraje (producida por Elijah Wood) y premiada en Sitges, A Girl Walks Home Alone at Night cuenta la historia de Arash (Arash Marandi), un solitario criminal de poca monta a la James Dean/Marlon Brando iraní, que deambula con su gato las calles de un pueblo fantasma ficticio conocido como Bad City (aunque filmado en California), huyendo de su realidad, complementada por un padre adicto y los abusos de un misógino y patético mafioso local llamado Saeed (Dominic Rains, un casi clon del mexicano Gabino Rodriguez).

Al igual que el resto de la población de Bad City, Arash no sabe lo que lo acecha. Una noche, el vil Saeed recoge una chica (Sheila Vand) de la calle a la que lleva a su casa. Ahí y con el antecedente de haber llevado al menos a otra antes, a la que maltrató y robó, la chica recién levantada ataca sin chistar al criminal, drenando cada gota de su sangre y recuperando lo robado a la anterior. La chica (Vand) sale de la casa de Saeed despreocupada y cubierta en la sangre del mafioso, sólo para encontrarse con Arash, quien sorprendido, ignora la huida de la atacante y aprovecha la situación para robar las drogas del muerto, en un afán por cumplir su objetivo de independizarse. Pero el breve momento que la mirada de la chica se cruza con la de Arash durante su primer encuentro, despierta un amor casi imposible entre ambos.

¿Olvidé mencionar que la chica es una vampiresa? La película de Amirpour, filmada con elegancia en blanco y negro, es una discretamente perversa maravilla. Reminiscente al cine de Jim Jarmusch en su estética y timing, A Girl Walks Home Alone at Night posee secuencias memorables, que prometen permanecer como clásicos del cine de género independiente. En la secuencia más romántica y emocionante de la película, el aparentemente imposible encuentro íntimo entre los personajes se desarrolla con harto suave al pegajoso y sensual ritmo de «Death», el rolón de White Lies. Pocos momentos han tenido tanta onda en el cine reciente.

agirl33Con un título que hacía toda una odisea recomendarla o comprar boletos sin trabarse la lengua, vale mencionar que no todo lo que ocurre en A Girl Walks Home Alone at Night se sustenta en lo superficial. Acertadamente vestida con la cabeza cubierta por una burka que asemeja la clásica capa de los chupasangre, la chica misteriosa y su condición de sombrío ser inmortal en modo vigilante sirven como un mordaz aunque discreto comentario sobre la sumisión y la liberación femenina en un país como Irán. Con encantadoras aunque silenciosas escenas que no dejan de lado el humor, la película de Amirpour sirve como una especie de 500 Days of Summer gótica y dirigida por el ya mencionado Jarmusch. Un verdadero hallazgo.